5. La huella
Para la fabricación del dispositivo se han empleado paneles de contrachapado de abedul finlandés procedentes de bosques gestionados de forma sostenible, en espesores de 18 y 9 mm. Se trata de un material ligero, resistente, fácilmente mecanizable y con una huella ambiental relativamente reducida.
El volumen de madera incorporado a la instalación almacena aproximadamente 1,2 toneladas de CO₂ biogénico fijado durante el crecimiento de los árboles, reteniendo carbono atmosférico en un elemento de uso prolongado. Los cálculos de huella de carbono asociados a la extracción de materias primas, fabricación de los paneles, transporte, mecanizado local y montaje final se estiman entre 700 y 800 kg de CO₂ equivalente, una cifra contenida para una intervención de estas características.
En términos comparativos, esta cantidad equivale aproximadamente al carbono que podrían absorber los naranjos del Patio de Banderas en un año, estableciendo una relación directa entre el impacto material de la intervención y la capacidad regenerativa del paisaje histórico que la rodea. La instalación se concibe así no solo como soporte de una memoria cultural y botánica, sino también como un ejercicio de responsabilidad material y ambiental.



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